El sector turístico en Marruecos
18.09.2009
Fuente: ICEX
La proximidad geográfica y el prestigio de las firmas españolas juegan con ventaja en un mercado en plena expansión. “El equilibrio exterior de la economía marroquí se apoya en tres pilares: el turismo, la inversión extranjera y la remesas de inmigrantes. Siendo los tres de enorme importancia, es el turismo el que ofrece mayor interés”, asegura José Manuel Reyero, Consejero Jefe de la Ofecomes de Rabat. Así lo entiende asimismo la administración marroquí, que considera el desarrollo del sector turístico una prioridad nacional. En los últimos años el país magrebí ha visto incrementar de manera considerable el número de visitantes. En el horizonte, alcanzar la cifra mágica de los diez millones de viajeros internacionales, motor de la estrategia llamada Visión 2010 que promueve la Administración marroquí en alianza con su patronal y pretende elevar el peso del turismo en el conjunto del PIB hasta el 20%. España, inevitablemente, se erige como espejo donde mirarse con admiración y propósito de enmienda, con intención de evitar errores pasados. “Nuestro objetivo es un turismo de calidad, con alto valor añadido”, asegura Jamal Kilito, director de Mercados Internacionales de la Office National Marocain du Tourisme (ONMT). A mal tiempo buena cara y búsqueda de oportunidades: las ventajas competitivas del destino Marruecos refuerzan la convicción de que el sector turístico se halle aún lejos de alcanzar su techo. En el período 2004-07, antes de la irrupción de la crisis internacional, el flujo de inversión extranjera directa destinada a proyectos turísticos representó un 25% del total que recibió el país magrebí. Decisivo para el despegue del sector ha sido la liberalización del espacio aéreo marroquí, realidad desde 2007. Para llevar a cabo el ambicioso proyecto de la Visión 2010 -revisado ya como Visión 2020-, las autoridades marroquíes decidieron apostar por la construcción de seis resorts turísticos de primera categoría repartidos por toda la costa, lo que ha dado en llamarse Plan Azur. La primera de las estaciones balnearias, Saïdia Mediterrania, situada en la costa este próxima a la frontera argelina e inaugurada el pasado 19 de junio, ha sido promovida por el grupo Fadesa. Uno de los retos de las autoridades marroquíes es seducir al público español, el más cercano geográficamente de los mercados europeos. Con el fin de promocionar el destino Marruecos, la ONMT firmó seis contratos con touroperadores de nuestro país para el presente ejercicio. Cifras muy similares se alcanzaron entre 2006 y 2008. Con todo, el principal escollo para la expansión de los tour operadores de nuestro país es precisamente la cercanía con la orilla norte de África. “A mayor conocimiento, menos opta el turista por el touroperador”, asegura Latifa Rachidi, jefa del departamento de Tour Operating de la ONMT. La realidad es que dos tercios de los visitantes que llegan a Marruecos procedentes de nuestro país lo hacen al margen de los operadores de turismo. En 2008 llegaron al vecino del Magreb en torno a 600.000 turistas españoles, cifra que triplica la alcanzada en 2003, cuando apenas se alcanzaban los 200.000. Precisamente parte del reto de comercializar Saïdia Mediterrania corresponde a dos operadores muy familiarizados con Marruecos: Iberojet y Luxotour. Este último, con sus casi 30 años de experiencia en el mercado, llevó a 38.000 turistas en 2008. El prestigio de las firmas españolasLas firmas hoteleras españolas cuentan con una impronta de prestigio apreciada en el vecino del sur. “Apostamos por el turismo de calidad, por hoteles de referencia”, afirmaba recientemente en Saïdia el presidente del grupo Iberostar, Miguel Fluxá. Empero, el panorama dista de ser ideal y existe una serie de problemas recurrentes. “El reto más importante que tenemos es resolver el problema relevante de unos recursos humanos de calidad”, asegura Javier Navarro, director del hotel Barceló de Casablanca. Tarik Hantout, director general de Husa Hoteles Marruecos, augura que en cinco años el nivel de estos profesionales podrá calificarse de “correcto”. El buen conocimiento del mercado marroquí -desconocido para gran parte del empresariado español- juega un factor decisivo a la hora de abordar la penetración en el mismo. La asociación con un inversor turístico local a través de la fórmula de joint venture, se encuentra en el origen de la entrada en Marruecos del grupo Riu en 2002. “La importancia del socio local es decisiva”, afirma Nader Ghosheh, director general del Riu Tikida Dunas en Agadir. Igualmente la especialización en un determinado producto constituye otro de los pilares del éxito. “Nuestra ventaja es hacer viajes a la carta; somos detallistas, a lo cual no pueden aspirar los mayoristas”, confiesa Antonio Guerra, director general de Luxotour. “Hay que especializarse en algo, como hemos hecho con el golf y el turismo de profesionales de la agricultura. En el sector hay demasiado de lo mismo: ciudades imperiales y el sur”, relata José Luis Quintero, director general de Viajes Master Internacional. Otro ejemplo de una expansión sostenida en el mercado marroquí la representa el grupo Barceló, que ya trabaja en la construcción de tres nuevos hoteles, al margen del que ya gestiona en Casablanca y el recién abierto en Saïdia: uno en Fez, que será inaugurado en 2011 y que es propiedad de Somed (un holding de inversiones marroquí-emiratí), y dos en Marraqués, en los que la misma corresponde a los fondos de inversión locales Actif Invest (cuyo socio es FinanceCom) y H. Partners (formado por dos entidades financieras: Attijariwafa Bank y Banque Centrale Populaire). Precisamente de la mano de este último desembarcó en Marruecos el grupo hotelero español Husa, que prevé la construcción de un establecimiento en Marraqués y trabaja en la realización de dos más en Agadir y Casablanca. Con otro fondo, Lafico, trabaja en la creación de nuevos establecimientos hoteleros en otras ciudades marroquíes.
El reto de las infraestructuras
Con todo, el camino será arduo pues mucha es la tarea que resta. Un reto capital lo constituye la fragilidad de las infraestructuras, toda esa red de servicios necesarios para el desarrollo sólido y a largo plazo del sector: carreteras, hospitales, seguridad, aumento del número de plazas hoteleras, etc. Las autoridades parecen tenerlo claro pero el país padece el lastre de la instrucción y de contar con unos recursos financieros públicos limitados. El Estado apuesta por un diseño de polos de desarrollo turístico -materializados en los resorts del Plan Azur- extendidos en un radio 150 km en torno a cada una de las seis grandes ciudades del país. La prioridad: seguir manteniendo el ritmo de inversiones extranjeras, europeas fundamentalmente, para poder plasmar un número elevado e ilusionante de proyectos. El reto es considerable, como lo son las posibilidades de un mercado cercano y, sin embargo, aún desconocido.

